
Así de feliz estaba Sara Bedia recogiendo su premio. Y no era para menos porque la cesta lo valía (¿os acordáis?)
Aunque para ser honestos, debemos confesar dos cosas: la primera es que ya llegó levitando y nosotros no teníamos nada que ver (¿verdad, Sara?); la segunda es que acordamos adaptar su premio a las nuevas necesidades de Sara, que no eran pocas ni sencillas. Esperamos haber podido satisfacerlas, ella lo merece -muy especialmente- por ser todo un encanto…
Y no queremos desaprovechar la ocasión para volver a agradecer a Vireta su colaboración en este sorteo, cediéndonos su Solríe para completar el lote…










